domingo, 12 de octubre de 2014

Pensamiento: El precio del amor.

Este pensamiento fue dedicado a una persona que conocí en un grupo, espero y no se enoje por compartirlo.

Muy pocos conocen la verdadera historia de este amor, cuando en la Tierra no existía luz alguna que iluminase sus mares o las grandes montañas, cuando su piso era gris y nada crecía en él, cuando el agua permanecía quieta e inamovible en las costas. Fue un tiempo muy obscuro y triste para las personas. Los humanos viajaban con miedo y sus corazones se encontraban vacíos, pues horribles criaturas se escondían en los rincones de la obscuridad. Ellos se sentían atraídos por los sentimientos humanos, haciendo que la frialdad dominara por completo el corazón eliminando así todos los sentimientos.
Un día, en una aldea cercana al mar, un ser que poseía la sabiduría más grande de todas, así como el poder para crear y destruir dimensiones, conto a los habitantes de su aldea una profecía: “Dentro de tres días en el cielo se observara una luz pequeña y amarilla, la luz se acercara más y más a la Tierra, cuando llegue a estar lo suficientemente cerca dejara una pequeña roca de color oro. Cogerán la piedra y se la darán a un joven que viva al otro lado del mundo. Lo traerán consigo y le dejaran vivir por un año, después le dirán que se coma la piedra que le han dado. Al hacerlo, obtendrán aquello necesario para acabar con esta obscuridad tan cruel. Pero no olviden, si el joven rompe la piedra, solo obtendrá la cantidad de luz que este coma de ella.”
Fue así como esperaron, como había dicho aquel profeta la luz amarilla apareció, bajo y dejo una piedra color oro. El jefe de la aldea escogió a una bella dama para ir a dejar la piedra a su dueño, no tenía miedo de dejarla ir sola, pues según el profeta, la piedra era capaz de proteger a quien la trajera consigo. Fue así como se marchó hasta el otro lado del mundo. Viajo exactamente por diez días sin parar, no tuvo que enfrentar nada en su camino, pues la piedra le protegía en todo momento. Cuando llego a la aldea donde tenía que encontrar al joven elegido para comerse la piedra, decidió descansar un rato para recuperar energía. Al día siguiente continuo su búsqueda, veía pasar a las personas, jóvenes, viejos, niños, todos caminaban tristes y miedo a la muerte. Fue entonces como un joven se acercó a ella para hablarle:
            -Deberías tener cuidado, la calle es peligrosa y la gente no te ayudara mucho.-
            -Se los riesgos que tiene el estar afuera, pero necesito estar aquí.-
            -¿Te ha mandado el Profeta del Mar?-
            -¿Lo conoces?-
            -¡Claro! Me dijo que alguien vendría a verme hace tiempo, ¿eres tú?-
            -¡Si! Necesito que vengas conmigo, tenemos que llegar rápido a mi aldea.-
            -¿Eso te ha dicho el Profeta?-
            -Sí, también tengo algo para darte.-
Al sacar la piedra de un bolso y dársela, la piedra brillo muy fuertemente, gracias a ello el joven pudo ver por primera vez los ojos de alguien, y esos ojos eran los de la chica que había ido por él. La chica igual observo los ojos de aquel muchacho, ambos comenzaron a sentir mucho calor en sus pechos, algo latía fuertemente, ¿pero que era ese algo? Fue así como partieron a la tierra de la muchacha, en el trayecto del camino tenían charlas normales, algunas veces descansaban para comer y dormir un poco, pero el calor que sentían brotar del pecho crecía más a cada mirada que se daban a los ojos.
Llegaron en siete días a la aldea de la muchacha, cuando llegaron el joven fue de inmediato a la casa del Profeta, justo al entrar escucho:
            -Veo que has llegado bien.-
            -¿Mande? ¿Cómo sabe que era yo?-
            -He visto su viaje desde que partieron de tus tierras.-
            -No esperaba menos de usted.-
            -¿Sabes que ese calor que sientes en el pecho al mirar a aquella muchacha?-
            -No…      ¿Usted…   usted lo sabe?-
            -¡Claro! Vamos chico, no me digas que no sabes que es el amor.-
            -¿Amor? Solo he escuchado historias viejas de ese sentimiento.-
            -Es cierto, en este mundo solo existen historias del amor, todo por culpa de los seres que usan las sombras.-
            -¿Me podría decir que es?-
            -El amor no es algo que puedas definir con palabras, pues tú mismo le das un valor y significado. Sueño, ilusión, felicidad, tristeza, puede ser todo y a la vez nada. Tenerlo en tus manos representa un arma que puede ser usada para curarte o para matarte. Puedo decirte mucho de él, pero lo más importante es que es lo más lindo y poderoso que existe, valora mucho ese sentimiento, pues eres la única…    No, sois los únicos en muchos años que lo poseen.-
            -¿Sois? ¿Acaso hay alguien más?-
            -¿Acaso no te has dado cuenta? No, esa no es la pregunta que necesito, la correcta seria, ¿serás capaz de soportar el precio de tu amor?-
Justo al terminar la pregunta, el Profeta desapareció dejando consigo una nota que decía: “Tendrás que quedarte un año aquí, al terminar tu año de estadía, come la piedra que te han dado. No la rompas, pues si le rompes una parte de la roca se volverá blanca y la otra amarilla. Por último, mantente siempre cerca de aquella persona que te haga sentir más cálido tu corazón. Cuídate.” Termino de leer, salió de la habitación y fue en busca de aquella dama con la cual había compartido siete días de viaje.
No necesito más de un día para darse cuenta de que su corazón se aceleraba mucho al estar cerca de ella, y al ver sus ojos con su sonrisa, el calor de su pecho aumentaba enormemente. Tan solo paso un mes para que estuvieran juntos, compartían juntos ya la vida, los momentos y los recuerdos, siendo los únicos seres de la Tierra con esa luz en su interior. Fue así como paso el año, pasaron sus días felices y juntos, protegiéndose uno al otro, compartiendo besos y caricias, soñando con una vida eterna juntos, siempre con ese deseo eterno de felicidad, pero durante más tiempo pasaba, el joven olvidaba las palabras del Profeta.
Ha llegado el día, el joven debe de comer la piedra que una luz del cielo trajo consigo. A pocas horas de hacerlo, el Profeta llego a darle un mensaje:
            -Tanto tiempo sin verte.-
            -Solo ha pasado un año.-
            -Es cierto, espero y aun recuerdes lo que te he dicho.-
            -¿Sobre la piedra?-
            -Si.-
            -No lo he olvidado.-
            -Vengo a darte un último mensaje.-
            -¿Cuál?-
            -Al comerte la piedra, dejaras de ser humano y te volverás algo enorme que servirá para iluminar la Tierra, conocido como Luzol. Ya no volverás a ver a nadie, ni podrás estar junto a nadie. ¿Estás de acuerdo en ello?-
            -Sera un sacrificio que acabara con la obscuridad para todos, acepto ese sacrificio.-
Al terminar su oración, el joven salió dispuesto a cumplir con su destino, pero cada paso que daba le traía a la memoria cada recuerdo vivido con su amada. Fue entonces que tomo una decisión contraria a lo que había dicho. Cuando fue hora de la ceremonia, nadie se presentó en su nombre, él y su amada habían escapado para vivir juntos. Al correr varios kilómetros, el Profeta apareció frente a ellos y gritando les dijo:
            -¡Prometiste cumplir con tu destino, ¿y ahora huyes de el?! No creí que fueras capaz de hacer eso, si cumplías con tu misión, yo hubiera hecho algo para que estuvieras con tu amada, pero ahora tendrás que comerte la piedra y ser quien eres solo.-
El joven al escuchar eso sabía que no podía seguir huyendo, fue entonces que pensó en algo para estar con su amada. Partió la roca en dos haciendo que la mitad se la comiera su amada y la otra mitad el. Pensó que ambos se convertirían en lo mismo y así siempre estarían juntos, pero se equivocaba. Al mirar a su alrededor, se dio cuenta que él era alguien de color amarillo, que su cuerpo era caliente y era enorme. Busco por todos lados a su amada, pero solo encontró una pequeña esfera color blanca, con una luz color azul muy hermosa. Esta le hablo diciéndole quien era, se acercaron para estar juntos, pero al tocarse por primera vez, el joven le quemaba, cada vez que lo intentaban, el la quemaba una y otra vez. Entonces en su interior escucharon una voz que les dijo: “Esto sucede por evitar el precio que se debe de pagar por una vida, por la felicidad y el sentimiento que tienen. Ahora su condena será la distancia, ambos podrán verse y estarán ahí para iluminar la vida de los humanos, pero ustedes nunca podrán tocarse. Como rompieron la piedra, los poderes de la misma se han quebrado, tu muchacho ya no tienes nombre de humano, ahora te llamas Sol, y eres el único que mientras ilumine, ninguna criatura atacara a los humanos. Por otra parte muchacha, tu no repeles a los monstruos, tú los atraes y llevas al deseo de emociones humanas, tu nombre es Luna. Sufrirán por su pecado toda la eternidad.”

El dolor que tenían era inmenso, solo verse en la enorme distancia que les separaba, con ese miedo a desaparecer, con esa esperanza de un día volverse a tocar. Un día el Profeta vio el dolor de ambos reflejados en la Tierra, pues el calor del Sol y el control en el agua de la Luna trajeron consigo lluvia, el agua caía del cielo en forma de gotas. Entonces entendió, que esas gotas no era lluvia, eran lágrimas. Comprendió el dolor y el también lloro, fue así como decidió darles un día único donde ambos podían estar juntos sin miedo a morir al hacerlo. Fue así como nació un amor eterno y único, donde solo una vez cada cierto tiempo pueden estar juntos para demostrar su amor. Dicen que la Luna decidió quedarse lo más cerca del Sol, en un lugar donde su calor no le hiciera daño. Volviéndose en la Luna de la Tierra. Por otra parte, también se cuenta que la Luna escuchara las penas de las personas, y solo si su historia es sincera y posee un amor igual al suyo, ella le dirá al Sol que caliente al mar, para llevar las lágrimas de aquella pena a los ojos de aquellos que han olvidado el valor del amor.

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